Es bastante fuerte el hecho de que lo que haya impulsado el nacimiento de este Blog, tenga relación con una queja, En fin...
Hace un par de días, vi una foto en Facebook donde aparecía una mujer mirando hacia cualquier parte (sin saber que la fotografiaban) de pié en la calle. Bajo la foto se explicaba que la mujer de la foto era una ladrona de niños, que se paraba frente a los colegios y se dedicaba a raptar a los pequeños incautos que salían de ese colegio. Obviamente, luego de eso se hacía el llamado a compartir la imagen, difundir y denunciar. Hasta ahí todo bien.
Me extrañó un poco cuando empecé a notar que, al día siguiente aparecía otra foto con una denuncia parecida. Otra mujer -Esta vez, una joven- esperaba a niños afuera de un colegio de Antofagasta para llevárselos lejos de sus padres y hacer "quizás qué atrocidades con los niños." Esta vez me preocupé. Casi comparto la imagen... no, mentira. El buscador de imágenes de Google me dijo la verdad sobre esto. La imagen no tenía nada que ver con denuncias y raptos y, para colmo... había sido tomada en un evento en Venezuela.
Dos días después, la gota que derramó el vaso: Tercera foto en Facebook (¡Qué raro!). Otra denuncia, otra foto de una señora que raptaba niños afuera de un colegio. Esta vez en Santiago... en fin, la misma historia: "por favor, COMPARTAN!!!!" Esta vez fueron los comentarios de Facebook los que desmintieron la imagen: La mujer de la foto era la mujer de un taxista, y la persona que difundía su foto ERA UNA CHOFER DE UBER. Sin comentarios.
¿Y a qué voy con todo esto? Entiendo el descontento, la angustia y el miedo de lo que es vivir en un país donde constantemente somos bombardeados con noticias trágicas y atemorizantes, pero no logro discernir bajo ninguna circunstancia el hecho de que, de una forma u otra, cada vez nos sintamos con más derecho a pasar por encima de la gente, sintiéndonos justicieros por publicar una imagen o video con la intención de "viralizar al criminal" o de compartir tanta, pero tanta información sin siquiera saber de dónde proviene. Internet hace mucho tiempo que es un circo griego, pero lo realmente aterrador es el hecho de que la gente transita por allí con la confianza que no tiene para transitar por la vida real.
De esta forma se alimentan mentiras, rumores y también los más malintencionados destruyen a personas, familias y además, nos vuelven cómplices de ello. ¿Y por qué? Porque no sabemos, o mejor dicho, nos da una soberana paja tratar de saber un poco.
No vuelvo a compartir nada en Facebook... mentira, compartir gatitos siempre será bueno para la humanidad.